¿Alguna vez te detuviste a pensar simplemente en el qué hubiera sido si las cosas se hubieran dado distinto? ¿Y si las circunstancias hubieran sido otras?
Alguna vez escuché por ahí que el hombre es EL HOMBRE, y sus circunstancias. Esas circunstancias que nos hacen actuar de diferentes maneras, que nos van abriendo o cerrando caminos a lo largo de la vida.
Pero a veces me detengo a pensar en que se hubiera desencadenado ese largo trecho que recorrimos, quizás hoy nuestras vidas seguirían entrelazadas con esa misma cinta, esa que nos unió en tantos buenos y malos momentos; pero quizás la vida y el destino nos hubiera separado de todas formas.
Me arrepiento de muchas cosas que dije y de otras tantas que hice. De mucha gente que escuché y de otras personas a las que no.
Hoy fue un largo día, pero te pensé mucho. Y hoy también te soñé.
Había una especie de neblina que no me dejaba ver, que tapaba esos recuerdos.
Esos que por más que pensemos que los tenemos olvidados, siguen estando ahí, bien guardaditos. Están ahí conservándose en ese rincón, esperando a que los llames.
Hoy tuve un sueño, una especie de rompecabezas; dónde veía cosas tan nítidas y a la vez eso que me parecía tan lejano, me resultaba tan cerca en el tiempo.
Imágenes, olores, frases que resonaban en mi mente…
El color verde era recurrente, aparecía por todos lados. En el pasto sobre el cual estaba acostada. Podía sentirlo. Perfume a pasto recién cortado-
Perfume a septiembre.
Árboles de grandes copas se mecían con el viento. Yo miraba el cielo, estaba preciosamente celeste. Ni una sola nube. Te miraba a vos. Hasta recordaba la chombita color azul que llevabas puesta (esa que tanto te gustaba) y ese pelo siempre revuelto que parecía despeinado. Me mirabas con una especie de ansiedad en los ojos. Hablabas y hablabas. Pero yo no escuchaba lo que me decías.
Estaba atenta en los tan perfectos detalles de esa circunstancia.
Circunstancia en la que de hecho, vale la pena decir que era feliz.
De repente acercaste tu boca a mi oído y me susurraste las palabras más hermosas que había escuchado. Tu voz parecía una melodía hecha para mis oídos. Me juraste amor eterno, me prometiste cuidarme siempre, me prometiste que viviríamos del aire.
Pero el aire solo es aire. Y tu aire no era el mismo que el mío. Las influencias fueron grandes, nos dejamos llevar por el que dirán, por lo que es y lo que debe ser. Los distintos estilos de vida que llevábamos, y de hecho en ese momento pensábamos ¿las apariencias lo eran todo?
Me desperté con una sonrisa en los labios, y aún pienso en el que hubiera sido si las circunstancias hubieran sido otras. Si los dos hubiéramos actuado distinto.
Pienso en que hubiera sido de tu vida y de la mía.
Pienso, pienso y pienso.
Palabrerío.
Hace 11 años


































